Un breve camino que cruza la fotografía en primer plano y en diagonal ayuda a entrar hasta el fondo de la imagen respirando Naturaleza (urbana pero, Naturaleza al fin) y en el centro, como elemento principal del encuadre, ese edificio en cuya fachada un mural nos habla de sutileza, de divinidad. Y todo esto, en un perfecto monocromo con una gama de grises extensa, amplia, como debe de ser. Un abrazo amigo Juan
Un breve camino que cruza la fotografía en primer plano y en diagonal ayuda a entrar hasta el fondo de la imagen respirando Naturaleza (urbana pero, Naturaleza al fin) y en el centro, como elemento principal del encuadre, ese edificio en cuya fachada un mural nos habla de sutileza, de divinidad. Y todo esto, en un perfecto monocromo con una gama de grises extensa, amplia, como debe de ser.
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