La plaza del museo Reina Sofía.
De vuelta a casa, tranquilo y despacio, paseando después de la lluvia sin el jaleo de la gente que habitualmente ocupa los espacios, las escaleras, los bancos de piedra y los poyetes.
Es una plaza que te invita a parar, a disfrutar de su irregularidad, de sus variados elementos arquitectónicos y de sus múltiples niveles.
Esta foto me gusta porque no hay casi nadie, me gusta porque tiene bonita luz, me gusta porque tiene los colores bastante ajustados a la realidad, me gusta porque inspira serenidad, me gusta porque cada edificio es de un color diferente, me gusta porque después de la tempestad viene la calma, me gusta porque no hay intencionalidad de nada, me gusta y nada más.

Pues en este breve texto que has añadido a esta entrada, queda bastante clara tu manera de entender la fotografía, tu fotografía. Sueles dejarte inspirar e impregnar del "ambiente, de la atmósfera" del lugar más que dejarte llevar por las consabidas normas y reglas fotográficas al uso. Puedo presumir de conocerte un poco después de tantos años compartiendo contigo salidas fotográficas, y esta manera de apretar el disparador es ya un clásico en tus tomas de imágenes. Cuidas en encuadre, ves la foto en tu mente antes de echarte la cámara al ojo, pero sobre todo valoras y cuidas que la foto cuenta algo más que esa realidad apreciable por cualquier observador. Por eso me gustan y llaman la atención tus fotos, porque están muy cuidadas y para mi, si que hay una clara intencionalidad. la estética, la belleza, la sublimación de un instante irrepetible.
ResponderEliminarUn abrazo