Un camino del que parece haberse apoderado, no solo la niebla, sino también la soledad, el silencio y como no, la belleza de aquello que de alguna manera permanece inalterable a la huella del hombre. En la primera fotografía el poste de los cables de la electricidad, ejerce de pararrayos visual al que se llega sin alcanzar mucho más allá con la vista. En la segunda y en la última, la carretera nos dirige la mirada y nos muestra a modo de estimulo visual esas líneas blancas que nos marcan el camino y nos dejan la duda de que habrá más allá. Abrazo grande.
Un camino del que parece haberse apoderado, no solo la niebla, sino también la soledad, el silencio y como no, la belleza de aquello que de alguna manera permanece inalterable a la huella del hombre. En la primera fotografía el poste de los cables de la electricidad, ejerce de pararrayos visual al que se llega sin alcanzar mucho más allá con la vista. En la segunda y en la última, la carretera nos dirige la mirada y nos muestra a modo de estimulo visual esas líneas blancas que nos marcan el camino y nos dejan la duda de que habrá más allá.
ResponderEliminarAbrazo grande.
Me encantan
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